Soldados y marinos

Las Fuerzas Armadas siempre han sostenido los pilares del poder y la soberanía. Son parte esencial de la historia para la conformación de las naciones e imperios, y han sido determinantes en conquistas y luchas por las hegemonías.

A más de dos siglos antes de Cristo, ejércitos imponentes de la antigüedad como el de Babilonia, Egipto, Persia y las dinastías asiáticas siguen inspirando leyendas. En el imperio romano existieron ejércitos elitistas, integrados por nobles de “sangre azul”; y fue hasta que el general Cayo Mario integró una milicia con gente del pueblo cuando se conformó una tropa poderosa. Los aristócratas encontraron fortaleza en las personas comunes.

En nuestro territorio, la misión bélica se asienta en tierra sembrada de luchas, desde aquellas gestadas por la organización mexica hasta las tropas del ejército insurgente. El México independiente tiene huellas de los seguidores de Benito Juárez, Villa y Zapata, y de aquellos que apoyaron la República y combatieron la dictadura.

La Secretaría de la Defensa Nacional, hoy a cargo del general Salvador Cienfuegos, reconoce que la historia del Ejército es, en cierta forma, la del país mismo. Estamos bien protegidos, pero no por murallas ni fortalezas, sino por más de 250,000 hombres y mujeres con preparación, disciplina y lealtad admirable; miembros del Ejército, Fuerza Aérea y la Marina Armada de México, ésta última al mando del almirante Vidal Francisco Soberón.

Como ocurrió en la antigua Roma, la verdadera identidad de las fuerzas militares de nuestro país se consigue y se conserva con el sudor, trabajo, disciplina y sangre de mexicanas y mexicanos de a pie, nacidos en pueblos, comunidades y ciudades de toda la República quienes, en la mayoría de los casos, se han esforzado para acceder a mejores oportunidades de desarrollo y educación. Soldados y marinos que trabajan día y noche para proteger a México y apoyar a la población en desastres naturales y accidentes graves.

Como lo constata un informe de la Sedena, dado a conocer en mayo por El Universal, hay al menos 45,000 elementos del Ejército mexicano desplegados en nuestro territorio apoyando tareas de seguridad pública y combate al crimen organizado para proteger al Estado y a la población ante amenazas de la delincuencia y por la incapacidad de las corporaciones policiacas. El costo ha sido y seguirá siendo alto. De diciembre del 2012 a mayo del 2015 se reportaron 905 agresiones al Ejército con 58 militares fallecidos y cerca de 300 heridos.

Por muchas razones, el olvido y la ingratitud son intolerables. Más allá de ceremonias oficiales e imposición de medallas, como ciudadanos debemos preguntarnos qué estamos haciendo para reconocer la importante labor de esas mexicanas y mexicanos, militares y marinos. Por mi parte, a ellos dedico esta columna.

DATO MILITAR

El libro Historia del Derecho militar, del vicealmirante Renato de Jesús Bermúdez, nos revela secretos de la disciplina militar. Los miembros del Ejército y de la Armada de México aspiran a la defensa y seguridad de la nación, preparándose para respetar los derechos humanos de todos.