
De acuerdo con Maquiavelo, si fuera necesario al gobernante mostrarse como una persona malvada, conviene que así lo aprendiera, y si se ve en la disyuntiva de “ser amado” o “ser temido” por su pueblo, es preferible que le amen, pues eso facilita la relación mando-obediencia. Pero llegados a la necesidad ineludible de elegir una de las dos… es preferible que le teman, sea por su crueldad o por su vigor, para hacerse obedecer.
La idea es, que las personas de mar refuercen su vocación al liderazgo genuino y a la idea primordial de gobierno a partir de sus propias fuentes históricas y literarias; por otra parte, que la gente dedicada a la política vuelva la mirada hacia la importancia de recuperar el modelo naval para aprender valores olvidados de liderazgo y destreza para gobernar en todo tipo de situaciones o actividades, particularmente aquellas que resultan críticas y exigen una respuesta rápida e inteligente.
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