El reciente terremoto del 19 de septiembre reabrió heridas que parecían sanadas y afloró riesgos que han sido ignorados desde las pasadas administraciones de gobierno y que hoy exigen atención inmediata. No nos referimos a los permisos de construcción corruptos, sino a otro peligro para la población: los anuncios espectaculares en azoteas de edificios de México.

Alienta que las actuales autoridades de la capital parecen tenerla presente. La iniciativa de Ley del Programa para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la CDMX, que presentó el jefe de Gobierno a la Asamblea Legislativa el 4 de octubre, busca dar marco jurídico a las medidas de atención, reconstrucción, mitigación de daños y prevención de riesgos. En este último apartado, el artículo cuarto transitorio ordena que, con el fin de garantizar la seguridad de las personas, una vez que la ley entre en vigor, se procederá al retiro de anuncios instalados en las azoteas de edificaciones públicas y privadas.

Este grave peligro no es nuevo, lo que urge es actuar. En el ámbito normativo de la ciudad, la Ley de Publicidad Exterior (Gaceta Oficial DF, 20 agosto 2010), en su artículo 13 fracción II, establece la prohibición de esos anuncios.

En la CDMX existen unas 3,000 estructuras publicitarias en azoteas, pero sorprendentemente solo 1,200 aparecen en el Padrón Oficial. Según la ley vigente, todas deberían ser retiradas, máxime en las actuales condiciones de emergencia, pues representan un grave riesgo que no admite tardanza. Los peligros de sobrecargar y debilitar edificios con estructuras publicitarias están a la vista. Nos lo demostró hace 37 días el sismo de 7.1 grados donde murieron 369 personas, 228 de ellas en la capital.

Representantes honestos de la industria de publicidad exterior han señalado que el peso de un espectacular supera las 2.5 toneladas, lo que supone que muchos están soportados en edificaciones no aptas, con independencia del efecto de los vientos. En consecuencia, es justificable y urgente que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI), y el Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) de la CDMX, inicien los procesos correspondientes para retirar tales estructuras, estén o no en el Padrón Oficial, bajando primero a los espectaculares ilegales. Simultáneamente, gobierno y las asociaciones de publicidad exterior deberán hacer del conocimiento público el tema para evitar que empresas se anuncien en dichos espacios publicitarios de alto riesgo.

ESPECTACULARES DE MUERTE

Indudablemente es un reto mayúsculo; sin embargo, la condición de emergencia y los graves riesgos obligan a tomar medidas preventivas de alto impacto. Nadie puede pronosticar cuándo habrá otro sismo, pero sí sabemos que seguirá temblando. Esperamos se tomen decisiones enérgicas, pues la vida y la protección civil son prioridad; consecuentemente, todos los intereses ilegales, corruptos y obscuros deberán subordinarse a ellas. Como primer ejercicio, el Atlas de Riesgo, liberado recientemente, permitirá ubicar las zonas en las que hay que tomar mayores precauciones y servirá de guía para diseñar nuevas estrategias de prevención y reordenamiento publicitario.

La Asamblea Legislativa CDMX tiene la misión y responsabilidad esencial para reducir y eliminar estos graves riesgos. Estamos seguros que tendrán el apoyo de los honestos ciudadanos.


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