El 1° de junio de 1917, el barco bautizado “Tabasco” viajaba de Veracruz a Yucatán. Con el capitán Rafael Izaguirre, este buque mercante mexicano marcaba el histórico nacimiento de la Marina. Cien años después, la Armada es la institución de mayor prestigio en la nación.

En estos momentos, más de 54 mil marinos mexicanos hacen del patriotismo su misión cotidiana: garantizan la soberanía y la seguridad nacional, salvan vidas, combaten al crimen organizado, protegen riquezas naturales, impulsan la industria naval, promueven el desarrollo turístico y comercial, estrechan lazos con el mundo y fortalecen la investigación y educación de alto nivel. Lo hacen con lealtad, compromiso y entrega admirables.

La labor de la Secretaría de Marina, Armada de México (SEMAR) es muy extensa; la población así lo percibe y valora. Según la encuesta “Confianza en Instituciones” de la consultoría Buendía & Laredo, la Marina (con 71% de apoyo) es la institución en la que más creen los mexicanos, por encima de la UNAM y la Iglesia Católica.

El aprecio ciudadano no es casualidad, sino causalidad. Los avances en la consolidación de una plataforma logística global, en la construcción de buques, nuevas unidades de superficie y sistemas portuarios de clase mundial, así como la capacidad de movilización de 400 millones de toneladas (casi el doble que hace cinco años) de los puertos mexicanos constatan la eficacia de esta dependencia federal al mando del almirante Vidal Francisco Soberón Sanz.

La Marina cuenta con la mejor inteligencia y equipos de élite militar. Tan solo en los últimos días, contribuyó al decomiso de más de media tonelada de droga en Baja California, rescató a 23 migrantes centroamericanos en Oaxaca, realizó las primeras Jornadas Internacionales de Sanidad Naval en Quintana Roo, participó en los operativos de vigilancia del Día de Muertos, envió a un grupo de élite al ejercicio internacional Bold Alligator en el Atlántico y, a través de un puente marítimo, llevó toneladas de víveres a los afectados de los sismos en Oaxaca y Chiapas, gracias al Plan Marina.

La Armada también rescató náufragos en costas de Chiapas, Colima y Baja California Sur, aseguró una embarcación en la reserva de la biósfera de Chinchorro, inauguró una nueva estación naval en Baja California para colaborar en el rescate de la vaquita marina, realizó simulacros de ataques armados en Veracruz y se dio tiempo para buscar un acercamiento con la sociedad en el evento “Un día con la Marina” en la CDMX, además de presentar en Chihuahua un libro del centenario de la Marina en un evento presidido por el subsecretario Almirante Ángel Sarmiento Beltrán.

Incluso, recientemente la SEMAR asumió las atribuciones estratégicas de las capitanías de puerto que antes correspondían a la SCT, y hoy presta servicios a la marina mercante en los principales puertos de México.

FIRME TIMÓN

A pesar de la incertidumbre en el contexto nacional, confiamos en que la Marina siga apoyando para consolidar sectores débiles y vulnerables. Ojalá su fuerte timón se haga acompañar de buen viento e inteligente dirección en el 2018 ante tantos turbulentos oleajes y mareas políticas que tienen a México al borde del hundimiento institucional.


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